Son las once de la noche. EL NIÑO salió por la mañana. Le abrí la puerta cual autista. Dijo "buen día". No contesté. Dijo " me abrís la puerta" y lo hice sin decir una palabra. Dijo: "hasta luego", cerré la puerta sin decir nada. Todavía no llega. Espero que se encuentre bien; que Dios lo cuide. Será lo que tenga que ser.